En resumen, las repercusiones medioambientales que puede traer el uso
de hormigones y aditivos vendrán, por parte del primero, por la
posible contaminación por ruidos y polvo durante su proceso de
fabricación, que puede solucionarse mediante aislamiento. La producción
de residuos sólidos o líquidos y de envases, que además
de realizar su debida gestión, pueden aminorarse mediante los diferentes
métodos de reciclado, para la fabricación de nuevos hormigones.
Respecto a los aditivos, como productos químicos, no son productos peligrosos, excepto algún acelerante que pudiera ser corrosivo o tóxico y que irá debidamente etiquetado para tomar las medidas oportunas de traslado y manejo. De manera general, no deben verterse a acuíferos. Una vez formando parte del hormigón, no afectan al medio ambiente por no ser volátiles ni tener productos de lixiviación peligrosos.