COMITÉ MEDIO AMBIENTE

Relación de los hormigones y aditivos con el medio ambiente - El Hormigón


En primer lugar, vamos a ir viendo, en cada uno de los puntos del ciclo de vida del hormigón, los diferentes efectos contaminantes que pueden existir. Posteriormente trataremos el impacto medioambiental de los aditivos que pudiera llevar ese hormigón.

Tipos de contaminantes durante la fabricación del hormigón

Al estudiar el efecto contaminante de una planta de hormigón, ya pertenezca ésta a una central de hormigón preparado o a una fábrica de prefabricados, no vamos a tocar el tema del impacto ambiental, el cual debe quedar solucionado al montarla, puesto que deberá cumplir con la legislación vigente sobre implantación de industrias, de acuerdo con los requisitos autonómicos y municipales. Por tanto, nos quedan como posibles contaminantes los ruidos, el polvo y los residuos.

Los dos primeros tendrán más o menos importancia según el emplazamiento y el entorno de la planta. Habrán de tomarse medidas especiales de aislamiento contra el ruido y el polvo, sobre todo si la explotación se encuentra cerca, e incluso dentro, del área urbana. De acuerdo con la presente legislación de prevención de riesgos laborales, este es un tema que cada día está tomando más peso, especialmente en lo referente a la protección personal del trabajador.

Los ruidos se producen por el funcionamiento de la diferente maquinaria y el amasado de los materiales durante el proceso de fabricación del hormigón. Tendrá más relevancia uno u otro factor ya se trate de una industria de prefabricados o de una central de hormigón preparado.

Con el fin de minimizar su impacto, la primera medida es proporcionar al personal la protección individual requerida. En el ámbito general de la industria, pueden tomarse diversas acciones, como tapar con material aislante la maquinaria ruidosa, confinar, mediante una estructura adecuada, la zona ruidosa y rodear la planta exteriormente de algún tipo de apantallamiento, como podría ser un gran seto vegetal perimetral, el cual también es muy útil para evitar que el polvo se extienda fuera del recinto.

El polvo se genera por las actividades propias de la manipulación de materiales pulverulentos, como son el cemento y la fracción fina de los áridos. Con el fin de que no salgan de sus conductos pueden montarse filtros recuperadores, con lo que se hace un mejor aprovechamiento de los mismos al no tener pérdidas. Debe montarse un carenado de tolvas y cintas transportadoras y un tubo de goma alrededor de la toma de carga de los camiones o descarga de la amasadora. En cuanto al exterior, sobre todo si éste no está asfaltado, es muy útil el riego por aspersión, tanto en la zona de tránsito como sobre los acopios de áridos.

En cuanto a los residuos que suelen generarse pueden ser:

  • Sólidos: hormigón fresco proveniente de restos de amasadas, camiones devueltos, lodos de limpieza. Hormigón endurecido de piezas fabricadas defectuosas o material no aprovechable.
  • Líquidos: aguas de limpieza de camiones, amasadora, material o maquinarias, instalaciones o vertidos líquidos accidentales.
  • Envases: sacos o envases de líquidos donde se han recibido materiales diversos.


La legislación vigente obliga a todas las industrias a gestionar los residuos que genere mediante un gestor autorizado. Existen gestores de residuos sólidos, líquidos o envases. Cada empresa es responsable de los que produzca su industria bien directamente, como por ejemplo, restos de fabricaciones propias, o indirectamente, como pueden ser las aguas de limpiezas o los envases.

Las industrias generadoras de residuos deben hacer una declaración de la gestión de los mismos a la Consejería de Medio Ambiente de su Comunidad Autónoma y deben llevar un control y seguimiento de los diferentes tipos, debiendo notificar, a dicha entidad, cada una de las retiradas que se efectúen. Está totalmente prohibido el traslado o retirada de residuos de ningún tipo por parte de cualquier empresa que no sea una gestora autorizada.

Por tanto, el criterio a seguir es el de intentar reducir al mínimo los residuos generados y reciclar todo lo posible. Esto es importante puesto que la gestión de residuos tiene un coste más o menos grande. Este viene dado por el valor del residuo en sí y por el coste intrínseco de su gestión. Por tanto, minimizarlos y reciclar supone un ahorro importante, y toda inversión que se realice con este fin, va a poderse amortizar en un plazo interesante para la empresa.

Residuos sólidos: hormigón fresco o endurecido.

La industria dispone en la actualidad de varios sistemas de reciclaje de hormigón fresco realmente útiles y ya bastante conocidos. Estos pueden estar basados en métodos mecánicos o químicos.

Los métodos mecánicos se basan en la separación de los elementos finos de las gravas mediante agua y separadores mecánicos. Para ello pueden emplearse tamices, tornillos sinfín, etc, pero cualquiera que sea el método de separación, el objetivo es, fundamentalmente, poder volver a reutilizar las gravas y el agua para la fabricación de nuevo hormigón, separando los finos en forma de lodos secos para otras alternativas de utilización. En algún sistema se hace un tratamiento químico al agua con los finos incluidos, para poderse incorporar este conjunto, de manera controlada, en la fabricación de nuevos hormigones, a los que proporciona características beneficiosas. Esta es también la base de los métodos químicos.

Estos están pensados para la recuperación de hormigones devueltos y limpiezas de camiones en centrales de hormigón preparado. Consiste en añadir a estos restos un producto que inhiba la hidratación del cemento. El hormigón así tratado puede permanecer sin fraguar hasta que se desee reutilizar. En este momento, se le añade otro producto activador que anula la propiedad inhibitoria del anterior y, mezclándolo con más cantidad de hormigón recién fabricado, puede emplearse como cualquier otro.

Para los residuos de hormigón endurecido, ya sea proveniente de derribos, desechos o piezas prefabricadas no utilizables, el método es el de trituración y reutilización del material triturado como áridos para la fabricación de nuevo hormigón, que no tenga muchas exigencias, o gravas de subbases de cimentaciones, rellenos, etc. En el caso de emplearlo para la fabricación de hormigón, ha de tenerse en cuenta las características físicas de este material triturado, como homogeneidad y dureza, entre otras, para determinar en qué tipos de hormigones puede emplearse. Normalmente pueden suponer el 100% de las gravas si el hormigón va destinado a firmes de carreteras, hormigones de limpieza y todo aquel que no tenga exigencias especiales de durabilidad y resistencia. Para hormigones con requerimientos normales pueden utilizarse mezclado con el árido habitual, en un porcentaje previamente estudiado.

Estas centrales de trituración se disponen generalmente en las graveras, puesto que el volumen de producto a tratar, por ejemplo, en una fábrica de prefabricados, no suele ser lo suficiente como para que ésta amortice la inversión, y mucho menos una central de hormigón preparado.

Residuos líquidos:

Deben considerarse dos tipos de residuos líquidos, las aguas residuales procedentes de uso humano y las de limpiezas de camiones, amasadoras, incluso las recogidas de la lluvia, limpieza de la planta, vertidos, etc. Las primeras deberán recibir el tratamiento habitual al de cualquier otra industria, por lo que no las consideraremos. La legislación vigente indica con gran claridad los tipos de vertidos y las cantidades máximas sin depurar que pueden realizarse a la red.

Para las segundas, el método más utilizado para su tratamiento, sobre todo en las centrales de hormigón preparado, son las balsas de decantación. En ellas, lo ideal es disponer de alguno de los procedimientos existentes para la separación de los lodos sedimentados, por un lado, y del agua, por otro, con el fin de poder volver a reutilizarla como agua de amasado.

Sin embargo, las citadas balsas no son necesarias si se dispone de cualquiera de los sistemas de tratamiento de recuperación de hormigón fresco, comentados anteriormente, por lo que, comparativamente, éstos tienen un mayor abanico de aprovechamiento y se les saca mayor rendimiento.

Envases:

Ya sean sacos, provenientes del envasado de productos sólidos, o garrafas, bidones o contenedores, de productos líquidos, y de acuerdo a la ley de envases (Ley 11/1997), el consumidor del producto envasado es el responsable de que éstos sean tratados por gestores autorizados, no pudiendo ser transportados o manipulados por cualquier otra empresa que no sean los citados gestores. Por tanto, la única posibilidad de disminuir el coste de su tratamiento es minimizar, en lo posible, el consumo de productos envasados.

Puesta en obra, vida útil y demolición de los hormigones

La única contaminación o residuo que puede generar el hormigón, a lo largo de estas fases, es el de las probetas que se hacen para controlarlo, en su fase de puesta en obra, y los restos generados tras la demolición de estructuras. Ambos restos corresponden a hormigón endurecido, cuyo único tratamiento es el de su trituración y posterior utilización como árido para nuevos hormigones, punto este tratado anteriormente cuando vimos los residuos sólidos en la fase de fabricación. También ha de tenerse en cuenta la posible lixiviación de los aditivos contenidos en estos residuos, que veremos más adelante.

ANFAH | COMITÉ DE PROMOCIÓN | COMITÉ TÉCNICO | COMITÉ DE MEDIO AMBIENTE | ANFAH NEWS | ENLACES DE INTERÉS | CONSULTAS | CONTACTO
Asociación Nacional de Fabricantes de Aditivos para Hormigón y Mortero
©  2005 www.anfah,org   |   Diseño web activaweb