¿Qué son las burbujas en los pavimentos de hormigón?
Las burbujas son huecos de perfil bajo que están en la superficie
horizontal del hormigón, con un tamaño que habitualmente
oscila entre los 2-3 cm. de diámetro, aunque en ocasiones
pueden llegar hasta los 5 - 7 cm. La burbuja yace bajo una capa
densa de mortero de unos 3 mm de espesor que se ha alisado con una llana y que se va desplazando
bajo la superficie durante el proceso de acabado. Estos espacios
vacíos debajo de una capa superficial densa son
debidos a uno de los dos fenómenos siguientes. En opinión
de algunos, estas burbujas de aire atrapado ascienden dentro de
hormigón viscoso y se detienen debajo de una capa superficial densa producida por el fratasado con
la llana. Otros creen que es el agua exudada que asciende y se une
para formar un espacio debajo de la capa superficial. Posteriormente
el agua es reabsorbida por el hormigón subyacente dejando
un espacio vacío el cual es consolidado por el trabajo de
la llana, dejando una burbuja redondeada que se sigue desplazando
durante la duración del mismo. Con frecuencia en el interior
de las burbujas aparece una tenue capa de arena lavada.
Durante los trabajos de acabado y en lugares con poca iluminación, las burbujas son difíciles de ver y solo es posible detectarlas cuando se rompen por la acción del tráfico.
¿Por qué se forman las burbujas?
Las burbujas se forman cuando el hormigón fresco se sella por el fratasado mientras el hormigón subyacente está aún en estado plástico y exuda agua o libera el aire ocluido. Las burbujas aún pequeñas, se forman rápidamente durante el proceso de acabado, justo después del nivelado y del primer alisado.
La evaporación moderadamente rápida del agua exudada deja la superficie lista para ser allanada, mientras el hormigón subyacente continua aún en estado plástico, exudando y liberando aire ocluido. La evaporación de la superficie se favorece por el viento, una humedad relativa baja o por una superficie del hormigón caliente. Si dicha evaporación es muy rápida, la losa se vera afectada hasta una profundidad de 2-3 cm o más y, por tanto, las burbujas no se formarán pero pueden aparecer fisuras por retracción plástica.
El aire ocluido también aparece involucrado en el proceso, puesto que reduce la velocidad de exudación y aporta la cantidad necesaria de pasta para producir la capa superficial densa.
Un subsuelo frío provocará un retraso del fraguado en el fondo haciendo que la superficie fragüe primero.
La formación de las burbujas es más probable si:
El acabado de la superficie de un hormigón que aparenta estar listo para los trabajos de alisado antes de lo que cabria esperar, debe de realizarse con cautela. El énfasis en el acabado debe de hacerse colocando, regleando y alisando el hormigón lo más rápidamente posible y sin que se cree una capa de mortero excesivamente gruesa. Después de completar estas operaciones, el acabado final debe ser retrasado tanto como sea posible y la superficie se debe proteger con una lámina de polietileno o con un líquido de curado. En el alisado inicial, la hoja de la llana debe de ponerse plana a fin de evitar la compactación demasiado rápida de la capa superficial.
El uso de un acelerador o de un hormigón precalentado evita a menudo la formación de burbujas en tiempo frío.
Si se forman burbujas, trabaje la superficie con una llana de madera y retrase el acabado tanto como le sea posible. Resulta muy útil tomar cualquier medida que retrase la evaporación.