El aditivo es un componente más del hormigón y al igual
que se emplean básculas y contadores para dosificar cemento,
áridos y agua, el aditivo necesita de aparatos dosificadores.
Los diferentes tipos de dosificador para aditivos pueden dividirse en los siguientes:
Los dosificadores volumétricos pueden ser con vaso o sin él, efectuándose la dosificación del aditivo mediante contador volumétrico cuando no lleva vaso, y mediante volumétrico con sondas en el caso de llevar vaso. La descarga de los vasos puede realizarse mediante aire comprimido o bomba reversible.
El dosificador por peso consta de báscula que pesa el aditivo mediante células de pesaje.
Dado que la cantidad de aditivo a dosificar es muy pequeña en comparación con los demás componentes del hormigón, los dosificadores de aditivos, ya sea en volumen o en peso, deben ser precisos.
Los dosificadores de aditivos pueden usarse de forma manual, automática o mediante órdenes recibidas de ordenador, dependiendo del tipo de instalación que se tenga para la fabricación del hormigón.
Como todo elemento de una instalación de fabricación de hormigón, el dosificador de aditivos debe tener un mantenimiento.
Los componentes básicos de un dosificador de aditivos son sencillos y por lo tanto su mantenimiento también. El mantenimiento del dosificador de aditivos se puede dividir en:
En la parte eléctrica hay que tener en cuenta el evitar el contacto de la instalación con el agua. Asimismo las instalaciones de fabricación de hormigón que empleen grupo generador deben tener desconectado (apagado) el dosificador de aditivos en el momento de arrancar el generador y no conectar el dosificador hasta haberse estabilizado la tensión. En cuanto a la parte mecánica debe tenerse en cuenta:
Más del 90% de las averías producidas en los dosificadores de aditivos son debidas a una falta de mantenimiento, principalmente en lo relativo a la limpieza de las conducciones así como la de los componentes instalados en las cajas.